viernes, 14 de febrero de 2014

Capítulo 2: Día a Día

Como todas las mañanas bajaba para disponerme a desayunar,cada uno con una tarea, mi hermana y yo poníamos la mesa, mi abuela cocinaba y mi abuelo, como no, se sentaba a prepararse su pipa mañanera, mi abuela siempre se quejaba del humo por que yo y Sara eramos pequeñas y podríamos enfermar, pero este no parecía importarle.
 Cuando todos estábamos sentados mi abuelo ponía la radio, el único aparato eléctrico que había en todo la finca, quien diría que el futuro seria tan retrasado, en fin, recuerdo bien lo poco que me gustaba oír la radio porque solo hablaban de la guerra y las epidemias que había en los distritos, siempre me ponía los pelos de punta.
 -¿Por que tenemos que escuchar esto? -decía yo siempre
 Los demás me miraban con cara extraña
 -Por que esto es el mundo real y la vida que nosotros tenemos que pasar-decía muy serio mi abuelo-Estas palabras que nos transmiten son las respuestas que nos dan a las preguntas que nosotros nos hacemos todos los días, puede que las respuestas no nos gusten pero son la realidad y ahí es donde vivimos
!Maldita sea! Mi abuelo siempre tenia la respuesta perfecta para hacerme sentir mal. Se que mi abuelo tenia razón, pero también se que se arrepentía de decir esas palabras por que de pequeña siempre me contaba historias de lo bonito que era el mundo antes de la guerra, cuando todo era uno.
 Terminado el desayuno, venía mi parte favorita del día: las tareas domesticas. Muchos chicos de mi edad se morirían al oír la palabra "tarea", pero yo no, me gustaba estar al aire libre harando el campo, ayudando a mi abuela, ahora vayamos a la parte negativa: mi hermana, siempre con cara de asco a la hora de hacer cualquier cosa, no se que tenia ella siempre, parecía tener un enfado prematuro, no se porque era pero desde hace ya tiempo nos habíamos distanciado mas y mas, lo que no sabia era que ese día aun nos íbamos a distanciar mucho mas.
 Estaba sudando la gota gorda mientras mi hermana no hacia nada cuando mi abuela dijo.
 -Uxi, descansa un poco cariño ya has trabajado mucho 
-Tranquila abu, ah, estoy bien,ah-dije exhausta 
-Pero me has ayudado mucho, te has ganado un buen vaso de limonada bien fresquita 
Dicho esto se metió en casa
Me senté a descansar un poco, sudaba a mares, tenia el chandal todo manchado, aunque no me importaba, era la única ropa que tenia así que no era muy quisquillosa con esas cosas. Por un momento, tras recuperar el aliento, miré hacia Sara, había estado ahí de pie sin hacer nada mientras yo trabajaba sin parar, me sentía super enfadada por su actitud de pasota, así que sin miramientos solté.
-Que... ¿Cansada de no hacer nada?
Con una mirada un poco asesina me dijo.
-Metete en tus asuntos
-No, solo digo que mientras yo estoy currando, tu estas tomando el sol ahí toda tranquila-recalqué el "yo"
-Con que te cres mejor que yo, vaya, vaya-dijo Sara incorporándose
-Estas sacando las cosas de contexto-intenté calmar las cosas
-No, no niegues lo que acabas de decir-dijo acercándome cada vez mas-Te cres que eres superior a mi solo por que eres el ojito derecho de los abuelos,¿verdad?
!¿Pero que estupideces decía?! Sigo pensando que mi hermana tenia un serio problema de autoestima. Lo que si me sorprendió es lo que me iba a decir ahora
-¿Con que te cres superior, eh? Pues ahora vamos a ver quien de las dos lo es realmente
A continuación, arrancó dos ramas de un árbol, me dio una y se alejó a cierta distancia
-Vamos, enséñame de lo que eres capaz-me dijo con una mirada penetrante
-Estas de coña, ¿verdad?-no me creía lo que estaba viendo
-!Venga! Siempre hablas de lo que te gustaría vivir aventuras y luchar con enemigos y esas cosas...
No se si seria lo que me dijo o que tenia razón, pero me coloqué preparada para pelear... Con mi hermana, raro, ¿no?
Una vez colocadas, sin esperar a una mera señal, Sara me embistió. Por un segundo me llegó a rozar, la adrenalina me subió de una forma muy peligrosa. Para estar todo el día sin hacer nada, he de admitir que se movía muy bien.
Yo me veía incapaz de actuar, en fin, era mi hermana...!Vamos! Aún diciéndole las peores cosas del mundo, yo la quiero y no podría alzar mi mano para dañarla, cosa que a ella no le parecía muy difícil.
-!Sara! !Sara! !Para, por favor!-le rogué y rogué, pero mis lamentos no la detenían, parecía dispuesta a hacerme daño de verdad
Intente esquivar todos los golpes que pude pero fue en vano, un ataque me dejó dolorida en el suelo, recuerdo haber visto fuego en su mirada cuando me dijo estas palabras.
-¿En serio? Ya estás cansada, vamos... Si ni tan siquiera te he tocado
-Tu no lo entiendes... Ah-en un ultimo momento intente hacerle entrar en razón 
-Con que así acaban las cosas, la dura Uxía cansada de no hacer nada, ja-dijo con aire burlón
Este recuerdo es uno de los que mas rememoro. Esas palabras me enfurecieron, y mucho, pero no era un enfado normal, no lo pude controlar ni aunque quisiera con todas mis fuerzas.
Sentí un gran frío en el pecho, algo me hacía volver a levantarme
-!Que! ¿Acaso lo vas a intentar otra vez? Ja,ja,ja- Sara se reía de forma maliciosa
Eso hizo que me hirviera la sangre...!No! Hervir no, mas bien... Congelar,!Si! Se me congeló la sangre.
No se muy bien lo que pasó pero algo salió de mi interior y grité de una forma que se debió escuchar en todo el mundo. Acto seguido una gran ráfaga de viento, como de un tornado se tratase, se desató sobre mi pobre e indefensa hermana
-!¿Que?! !¿Que ocurre?!-gritaba Sara para que alguien la socorriese, pero tan solo se podía oír al viento rugir. Yo inmóvil de poder hacer cualquier cosa, observaba como el viento se llevaba volando a mi hermana-!Socorro! !Que alguien me salve!-chillaba de una forma terrorífica 
El corazón me dolía, no podía entender lo que pasaba, era... era como el poder que había sentido aquella mañana, con lo del entrenamiento, no me lo podía creer, quizás... !No! No podía ser eso... En un intento de salir de ese infierno helado, grité con todas mis fuerzas. 
-!BASTA!
El aire cesó de una forma repentina, la energía podía seguir sintiéndose en el ambiente, pero esta vez como se desvanecía. Mi hermana suspendida en el aire cayó al duro suelo, rápidamente se levanto y mas asustada que nunca la había visto en mi vida, me miró con una mirada que me rompió el corazón y huyó antes de que pudiera decir nada.
En ese momento, mi abuelo y abuela aparecieron en la escena
-Pero...¿Que a pasado?-dijo mi abuela anonadada
-Oí unos gritos y vine corriendo de la taberna lo mas rápido que pude-dijo mi abuelo exhausto
-Uxía... ¿Que diantres ocurre aquí?-dijeron los dos a la vez
-Nada... Realmente, nada-dije y me fui corriendo, me supo fatal mentirles pero lo que había acabado de pasar era algo que no debía contarse a nadie
Busqué a Sara por todas partes, pero...Nada. Parecía como que hubiese desparecido totalmente. Rabiosa de tristeza eché a correr hacia mi pequeño claro de entrenamiento para poder pensar con tranquilidad, pero al repasar la situación una y otra vez solo pude ponerme mas y mas triste, hasta el extremo de llorar como de si el fin del mundo se tratase.
De pronto, la pequeña Mika apareció de entre unos matorrales, halzé la mirada y vi como me miraba preocupada, sabía que algo había pasado
-Oh, pequeña no se lo que ha pasado y eso es lo que me mata tanto...
Antes de acabar la frase le acaricié la cabeza, y... No quiero ser exagerada pero siempre tendré un trauma con este momento.
Nada mas rozar mi mano por su pelaje, ella,ella...Se congeló. Se había vuelto literalmente puro hielo.