Desde tiempos inmemoriales, la luz y la oscuridad han mantenido una fuerte rivalidad, y no es de extrañar puesto que el mundo en el que vivimos se creo a partir de estos dos elementos.
Todo cuanto existe viene y vendrá de ese limbo trascendental llamado abismo, donde luz y oscuridad se alían para crear ese mundo que hoy llamamos hogar.
El mundo creado a partir de luz y oscuridad tiene la mitad de cada uno, por eso del mismo lugar que se creo nacieron dos seres totalmente diferentes: unos llenos de pureza y luz que trabajan para todo lo bueno llamados "Guardianes de la luz"; y por el otro lado, todo lo contrario, seres echos de la mas pura oscuridad y que destruyen todo a su paso denominados "Buscadores de la oscuridad".
Pero aunque estos seres están enfrentados por naturaleza, el mundo sin ellos no podría coexistir. Luz y oscuridad van unidas de la mano, una no podría existir sin la otra, eso es lo que cuentan las leyendas. A partir de eso, los seres empezaron a poblar el mundo, creando así las siete razas que hoy conocemos.
Aun con todo, el mundo cayó en una franca decadencia haciendo así que estos seres se vieran envueltos en caos y destrucción.
La Diosa que nos mira desde las estrellas predijo esto y para que el mundo pudiera reinar de nuevo en armonía, creo unos seres que tendrían una marca distintiva incluso antes de nacer. Estos seres podrían controlar uno de los siete elementos para así ayudar al nuevo mundo, estos seres serian bautizados como "Avatares". La gente al verlos se alegraron de tenerlos y pensaron que eran ángeles enviados del Cielo, pero, pese a sus buenas acciones, los Avatares atrajeron a otra gente, pero estos los veían con malos ojos, ya que se creían que usando sus poderes dominarían el nuevo mundo.
Con eso, las personas empezaron a desconfiar de ellos y muchos Avatares fueron asesinados. La Diosa se enfureció al ver tal respuesta hacia sus creaciones, así que proclamo: "Oh hijos del nuevo mundo, habéis despreciado a aquellos que cree para reparar vuestros daños, con eso solo os diré que los Avatares ya no tendrán que ayudaros si no es por voluntad propia, y no solo eso, sino que vuestro mundo nunca se vera envuelto en paz hasta que nazca el Avatar definitivo, capaz de controlar todos los elementos al que le sera puesto el nombre de "El Ultimo Avatar"
Tras decir eso, la gente empezó a revelarse contra el mundo, unos y otros empezaron a pelearse, después mas y mas, hasta que estallo una guerra mundial llamada "La Guerra de las 1000 lunas". Esto trajo consigo la separación de las siete razas, cada una alejada de la otra y con la orden de que ninguna raza podría pisar suelo de otro distrito.
Paso el tiempo y aun hoy la guerra dura, puede que no tan intensa como antes, puede que no tan devastadora, pero nunca se olvidó el cometido de la guerra: encontrar al "Ultimo Avatar" para así traer la paz de nuevo al mundo.
Aferraos a vuestros sueños, pues dicen que el tiempo es lo único que deja intacto, y que no os engañe la palabra "guerra" queridos lectores por que todas traen consigo un nuevo amanecer.
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